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DILES QUE APAGUEN LA LUZ

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 La participación en el Concurso Tintero de Oro. En un relato de 900 palabras, la historia de un psicópata contada en primera persona. 





Siete y diez de la mañana, domingo 4 de septiembre de 1987.Otra noche que no pude dormir. Horas y horas con los pensamientos en espiral. Supe que era ella desde que escuché el ladrido del perro del vecino. Ahora abre la puerta despacio. Me hago el dormido, como ayer. Y como todas las mañanas desde hace casi un año. No me gusta su trabajo, lo sabe y no lo deja porque le encanta fastidiarme. Me engaño. Ojalá. No es por mí, es por ese cantante de karaoke que la trae a casa y la deja en la esquina de la otra calle.Se creen que soy tonto. Inocentes. Va al baño. Es lo primero que hace cuando llega a casa. Eso y caminar de puntillas.El agua de la ducha me mata. Escucho como lava las huellas unos dedos que no son los míos. De unos besos que… Me levanto y voy a verla.—Perdona, amor, no quería despertarte —se disculpa—Vengo reventada. Imagina, el bar a tope hast…

DULCES SUEÑOS

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¡Arrancamos motores con la nueva temporada de Microrretos en el Tintero de Oro! Esta es la propuesta del Storynator ¡Salió a la primera!  Muy motivadora para crear una historia, con demasiadas aristas para tan solo 250 palabras. Argumento:Un conde que sabe hablar cuatro idiomas y una bibliotecaria que escribe poemas, serán elegidos por un adinerado excéntrico como personas de compañía para que le entretengan, sin embargo un diseñador de páginas web lo cambiará todo, en una historia oscura que habla sobre la pérdida del ser amado y el retorno del pasado.
Aceptar una oferta de trabajo, como persona de compañía de un excéntrico, no era el mejor plan de mi vida. Aunque el hombre tenga tanto dinero como para doblarme el sueldo, solo por escribirle poesías.Un señor mayor de difícil carácter, advirtió su sobrino al contratarme. Un hombre triste, sin hijos, que no superó la muerte de su esposa.No me engañó. Vive entre la soledad de sus posesiones. Los únicos familiares que le caen bien son los…

MIGRANTES DEL UNIVERSO

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De pronto un estruendo rompió todos los cristales de las casas. Un rugido profundo estremeció  la tierra. La explosión hizo añicos las montañas, los campos y las ciudades. Los mares subieron todos de golpe, se rompieron los glaciares y el hielo salió disparado hacia todos lados del planeta.

Caos y destrucción. Y los seres vivos, de repente, ya eran seres muertos. Todos.
Nos salvamos por poco. Apenas unas horas antes partimos del puerto, en un velero reciclado en aeronave espacial.  Unas alas de acero y cien motores cargados de queroseno. Nada más que eso. Volamos alto. Muy alto.
Sobre nuestras cabezas un cielo de estrellas con luna llena; y abajo quedaban todas nuestras certezas, hechas añicos en medio de una hecatombe.
Los trozos del planeta tierra desperdigados por el espacio. La torre Eiffel casi nos da alcance. Iba entera, disparada hacia la luna. Dentro aún gritaban los ocupantes del ascensor; con suerte quizás podrían salvarse.
Nos abrazamos. Hace casi nada nos creíamos dos locos ins…

TIEMPOS DE CAMELIAS

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“Aquellos eran tiempos complicados, hija. Eso le pasóa tu abuela y a demasiadas muchachas de este pueblo, yde otros. Una época difícil para todo, y más aún para las mujeres que se quedaron solas, con sus hombres huidos o muertos en la maldita guerra.Ellas, desgraciadamente, no pudieron elegir su destino. Ni tan siquiera rebelarse en contra.”Fue la única explicación que me dio mi madre, cuando le pregunté porqué mi abuela tuvo dos hijos de soltera.Yo era una niña curiosa. Me daba cuenta que en el pueblo, había muchos niños sin abuelos y demasiados hijos de soltera.“No están reconocidos.Porque por saber… ¡Ay si las paredes hablasen! Dicen las malas lenguas que muchos hasta compartenpadre”.Las vecinas me contaban las cosas a medias, y a mi madre no le gustaba hablar del pasado. Pero una tarde, me puse tan pesada, queconseguí una parte de la historia familiar. Y no me gustó nada.“El padre de tu abuela desapareció una noche y no regresó nunca.Nada se supo de un hombre que se marchó de su c…

A PATA ALZADA

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¡Atención!  Dijo la perrita Ava ladrando bien fuerte, para ser oída por todos, subida en lo alto de la fuente central del patio. Ella, la favorita del dueño, es la encargada de comunicar las órdenes importantes a los demás habitantes de la granja. Solo tiene esa tarea. Así que, cuando Ava ladra, todos deben atenderla.
—¡Abrid bien vuestras  orejas! Tengo algo muy importante que deciros, de parte del señor Moncho, el amo y señor de todos los que aquí estamos. 
 Presten atención al decreto, porque esto va a ser  todo un reto. Escuchen en silencio y con respeto.
Al fondo del patio, cerca del gallinero, las gallinas susurraban cacareos. Unas avisaban a las otras de que se hiciese  el silencio. 
Ava ladró de nuevo, y cuando todos estaban atentos alrededor de la fuente, empezó el discurso diciendo:
—Se nos hace saber a todos que, a partir de mañana, debemos estar en silencio y quietos,  hasta que se nos diga  cuando podemos movernos.
—Pero eso es una tontería  ¿Cómo vamos a estar quietos y en sile…

VALOR HEREDADO

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Era el cuento de los domingos por la tarde. Mi padre nos lo contó cientos de veces; sigue siendo mi preferido. 

Esta es la historia que guardo en mi memoria:  “En un pueblo de las montañas de Galicia vivía un niño  pastor, que cuidaba del rebaño de sus abuelos  ayudando a su tío  que, además de tuerto, era un vago de cuidado. El tío presumía de ser héroe de  guerra, por perder el ojo en la batalla,  pero el trabajo más duro se lo encomendaba al pequeño Antoñito, que apenas tenía diez años. Un huérfano más de esa guerra, que se llevó la vida de su padre y dejó a su madre sin sustento para mantener los hijos.

 Aún así  tuvo  suerte, porque sus abuelos  lo llevaron a vivir con ellos a ese apartado lugar, donde no había ni escuela.
 No le faltaba cariño ni comida. Él a cambio les ayudaba a cuidar los animales que pastaban por los montes en la sierra. Para Toñito lo peor no era la tarea del rebaño, ni los perros. Lo peor era el terror que tenía al lobo.  Cuando escuchaba sus aullidos, se le  se …

LA PUERTA DEL MUNDO

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Antes de abrir la puerta se miró en el espejo una vez  más, otra más de cien.  
Detrás de aquel reflejo de mujer fatal,  estaba ella, disfrazada para la ocasión. La emoción le salía desde el alma hacia los poros de su piel trémula, apenas cubierta por  la negra transparencia del encaje de seda, sin rincones para la imaginación.   Observó su estatura crecida, sosteniendo el equilibrio sobre  los  tacones imposibles de unos zapatos rojos de piel de tigre de baratillo. Los labios rojos y la mirada remarcada en el negro intenso de mujer de mal vivir.  Así quería presentarse. Transparente y suya. Entregada en piel y alma al encuentro con el deseo.  Dos años, un mes, veinticuatro días... La ocasión se presentó por sorpresa apenas dieciocho horas antes.  Un viaje al centro de todo lo  imaginado en tantos días de deseo contenido, oculto en el hilo conductor de la poderosa magia que borra las distancias. El momento acababa de tocar la puerta. Esperado, arriesgado. Intensamente emocional. Había llega…

AGUJERO NEGRO

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Hay días en los que uno se despierta y aparece engullido por una pesadilla. Apenas hay luz. El día llega vestido de húmedo gris plomizo. Las manijas del reloj apenas avanzan, y los minutos pesan como piedras sobre los hombros. A rastras llega el mediodía sin que nada cambie. El reloj de la iglesia canta las doce campanadas, repicando el Ángelus sin que vuele ni un solo pájaro asustado sobre los árboles de la plaza. Las losetas del suelo albergan charcos acá y allá, atrapan el reflejo de la torre del campanario en improvisadas bañeras, y un par de atrevidas palomas limpian las plumas en sus aguas perecederas. Hay días que el espejo no me quiere despierta. Se me cierran los ojos y la almohada se aferra a mi cabeza con lazos de acero invisible. Las sábanas son enredaderas de hilo de plomo que atrapan mi cuerpo de hierro. Mis piernas, mis brazos, todos mis huesos, son trozos de pesado metal que se adhieren con fuerza al imán gigante que esa mañana anida en el colchón. Hay días que no te…

EL PRECIO DE UNA MANZANA

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Cuentan que el destino de la humanidad era vivir felizmente, rodeados de todo lo necesario, sin más deber que crecer y multiplicarse. A cambio, una sola condición, no comer manzanas. Así de sencillo.
Y todo ese privilegio se fue al garete en un santiamén, por amor. Ni más, ni menos. Demasiado tiempo disponible para la multiplicación, y pasó lo que tenía que pasar. Entonces llegaron los antojos, un sentimiento totalmente desconocido, que se apareció con forma de culebra. Tenerlo todo nos hace desear lo inalcanzable ¿Podría haber algo más antojadizo allí? No. Nada más apetecible que una hermosa manzana del árbol prohibido. Con la de manjares disponibles a su alcance, y Eva justo se fue a encaprichar del fruto del dichoso manzano ¡La que se nos vino encima por el capricho! Ese creador misericordioso debió entenderlo, pero aplicó su divina justicia sin miramientos. No tuvo piedad. Disculpemos ya de una vez a Adán. No era un calzonazos. Estaba perdidamente enamorado, y no calibró las consecu…

CONDENA PERPETUA

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Salieron juntos, agarrados de la mano, detrás de aquella puerta dejaban un horror. Una historia más de esas que no deberían pasar nunca, pero  sucedió, y ahora ya no tiene remedio. Cargarán con ella en sus espaldas para siempre.

 Demasiados años de suplicio. Demasiados los días, demasiadas las noches. Demasiado dolor. Y aún así, no desfallecieron en su empeño desesperado en busca de la salida. Todo fue un exceso durante ese tiempo maldito, en el que pasaban los días con el mismo color que las noches. Esa tarde todo se puso a su favor, y ellos no estaban desprevenidos. Era la oportunidad y sabían bien qué hacer. No necesitaron mucho, una buena hacha y mucha puntería. Cada uno se ocupó de lo suyo. Acertaron de pleno. Juan estaba entero, con el corazón duro y la cabeza muy fría. La pequeña Lidia  estaba tan asustada, que no fue capaz de articular palabra en varias semanas. En su cabeza un único consuelo, su tío no los  volvería a tocar jamás. La carnicería que dejaban allí no sería su p…