sábado, 7 de marzo de 2026

VERDE OLIVA






Que el amor es ciego lo aprendí en la mirada de aquellos ojos que me atrapaban en su espiral magnética para arrastrarme al pozo profundo de la lujuria sin mesura.

    En aquel fondo oscuro, yo era feliz. Enmarañado en una piel que sabía a oliva verde, seducido por su carne de seda firme, mientras me quemaba en su mirada candente. Sin temor a las llamas.

    Una y otra vez, mi voluntad claudicaba, subyugada por el encanto de la locura, hasta que el hechizo se desvanecía en la tenue luz del alba. Entonces, la enigmática silueta desaparecía sin despedirse,  engullida por una bruma amarillenta, dejando el aroma de su sudor impregnado en mi cuerpo abandonado en el lecho de la muerte dulce.

      Que sudase azufre debió hacerme sospechar.  Y más todavía, sus impresionantes ojos sangrantes en el gozo, como el atardecer derramado en el horizonte. Pero mi razón había sucumbido en aquel paraíso imprevisto. Así de ciega es la pasión.

    A veces, tardaba en regresar. Entonces, imaginaba su mirada de telaraña en el techo de mi cuarto. Inventaba su nombre, agitado en mi sueño de fantasías, arropado por la sábana que envolvía mi delirio en seda, hasta que el olor a azufre embriagaba mi nostalgia.

        Oh, Olivia mía— suspiraba al recordar.

    Al abrir los ojos, allí estaba la mirada malévola en un rostro inesperado, con su boca abismal riéndose a carcajadas, sujetando en sus garras el cartel que me indicaba la salida del edén.

 

 

                                                                         © Carmen Ferro.3/26

 

26 comentarios:

  1. Sin duda, una visión más amable que las que estamos mostrando en otros micros, hasta con un puntito lorquiano si se me permite decirlo. Súcubos e íncubos pueblan las noches en vela de ciudades y pueblos, con o sin cuernos, jeje. Gracias y un saludo.

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    1. Gracias a ti, Fernando, por esclarecer en tu comentario la esencia primigenia que ha inspirado esta historia. Un saludo.

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  2. Muchas gracias por participar, Carmen. Un abrazo enorme.

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    1. Gracias por la propuesta del reto, Bruno. Participar es un placer cuando la provocación es tan tentadora. Un abrazo.

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  3. Precioso, Carmen. Un micro poético y muy sensorial con un toque de melancolía por lo perdido. Me ha gustado mucho y el final con esa referencia a la salida del edén me ha parecido genial.

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    1. Muchas gracias, Marta. El paraíso está vetado a los que se dejan seducir por la tentación. Al menos, eso me han enseñado.

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  4. El diablo siempre ha sido simbolo de la pasión y la lujuria desenfrenadas, quitándole el mérito al natural deseo humano! Je je! Me ha gustado mucho el toque poético de tu relato! Un abrazote Carmen!

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    1. Hola, Maifelita. La tentación de la carne es un mérito que le han adjudicado al diablo, pero creo que se han equivocado.
      Un abrazo.

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  5. Un relato muy poético y sensual. No cabe duda que el diablo sabe lo se hace...Saludos!
    lady_p

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    1. Hola, Lady. La sabiduría de años incalculables, tiene el viejo. Un saludo.

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  6. Hola, Carmen. Te ha salido un estupendo micro: sensual y demoníaco. El Diablo disfrazado de "Olivia" haciendo de súcubo, o de novia narcisista que es más actual, hasta que se le acaban las ganas es infernal. Forte abrazo.

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    1. Hola, Eitán. El diablo es muy hábil en la caza de incautos a los que llevar a su terreno, sus métodos son inagotables. Un abrazo.

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  7. Hola Carmen un relato tan erótico como fatídico. El protagonista ya ve su camino trazado fuera del paraíso. Bien escrito Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Ainhoa. Es probable que la sensualidad y el erotismo hayan sido la manzana que nos ha condenado a vivir en este infierno. Un abrazo.

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  8. Hola Carmen. El juego con el nombre "Olivia" (de oliva verde en la piel) es sutil y evoca pureza mediterránea/terrenal, pero esconde el demonio (posible guiño a súcubos mitológicos o simplemente un nombre inventado para humanizar la tentación de quien narra la historia). Es la pasión como ceguera voluntaria, el placer que quema sin temor (hasta que quema el alma), la nostalgia que invoca al demonio de nuevo.

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    1. Unas palabras hermosas, Marcos. Gracias. Has captado la intencionalidad del nombre "Olivia". Tiene dos conceptos en el contexto: la evocación del sabor de la aceituna verde, fresco, amargo y picante de la seductora tentación pasional, sin la dulzura del amor. Y al mismo tiempo es un nombre inventado para humanizar al narrador y mostrar su nostalgia de la sensación arrebatadora al revolcarse en las cenizas del abandono.

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  9. La lujuria es uno de esos pecados capitales que nos enseñaron en el catecismo. Algo que ver también con el sexto y el noveno de los diez mandamientos. Con él lo tiene fácil el demonio para hacer caer a los más apasionados de los pecadores que en el mundo habitan.
    Abrazo.

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    1. Eso es, Francisco. Las enseñanzas del catecismo en una lista que muestra las aguas más suculentas para que el demonio meta la caña y pesque pecadores a mansalva.
      Un abrazo.

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  10. Creo que ese es un problema: humanos con seres espirituales es mala mezcla, y como que es prohibido que estos diablillos o angeles prueben carne.....

    pero la tentacion esta alli, la carne da placer, es muy tentadora

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  11. Siempre acabamos expulsados de algún paraíso. Hay algunos que se echan de menos con mucho dolor; supongo que éste será el caso, como dices en el micro: "así de ciega es la pasión".
    Me han gustado mucho las imágenes que conjuras con tus palabras. Tiene algo de poético tu micro. Enhorabuena.

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  12. Hola Carmen. Un micro muy sensual y muy bien tejido. Me gustó mucho cómo conviertes la tentación en una experiencia casi hipnótica, llena de imágenes intensas y muy físicas, para rematar con ese giro final que mezcla erotismo, azufre y expulsión del paraíso. El juego con "Olivia"/"oliva verde" me parece especialmente brillante.
    Un abrazo de Marlen

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  13. Pobrecillo Popeye. Tenía que haberse dado la vuelta y ponerse a dormir ante la tentación. Parece una prueba con trampa.
    Seguro que si tiene poco interes, dirán que fue muy fácil rechazar y restaban mérito.
    Abrazooo

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  14. Hola Carmen ese diablo de verde oliva es tentador y atrapa a Olivia para hacerla caer en sus garras.
    Interesante tu micro
    Un abrazo
    Puri

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  15. Hola, Carmen. Un placer leerte. Ese paraíso perdido parece que valió la pena.
    Un abrazo

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  16. Que tentación. Mis felicitaciones 🙌

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  17. Hola, qué manera de envolver el deseo en ese aroma a azufre y oliva verde, haciendo que la condena sepa a paraíso mientras dura la noche. Me encanta cómo narras esa espiral magnética donde la razón claudica una y otra vez, y el cuerpo queda abandonado en el “lecho de la muerte dulce”, porque ahí está el vértigo verdadero: saber que quema y aun así volver, inventar nombres, enredarse en la sábana como si fuera la única forma de seguir dentro del hechizo. Y ese final con el cartel de la salida del Edén sostenido entre garras me ha parecido genial, porque de pronto todo lo que era pasión ciega se convierte en una trampa que ya tenía letrero, y uno se da cuenta de que el infierno también sabe a nostalgia. Abrazos virtuales desde Puerto La Cruz, Venezuela

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