Aquella noche, Paio contemplaba extasiado la belleza del firmamento. Su sacrificada vida de eremita se sentía recompensada con esos momentos especiales, en conexión con lo divino.
El buen hombre vivía apartado
del mundo, en la humedad de un bosque gallego, donde no le faltaba lo esencial
para sobrevivir. Abundante el agua y las cuevas de rocas donde
resguardarse, Paio poco más necesitaba. Pescaba y cazaba sin esfuerzo, tanta
era la riqueza de aquella tierra. Como buen eremita sabía distinguir cientos de
plantas comestibles y medicinales. Insectos, semillas, frutos y hongos diversos
estaban a su disposición durante todo el año.
Reposaba de la
frugal cena, en oración contemplativa, cuando de pronto las estrellas
comenzaron a moverse en círculo en el cielo que le cubría.
Sin duda, aquello era una señal divina.
Las luces se arremolinaban
sobre un mismo punto del monte Libredón, mientras voces extrañas le anunciaban
que allí estaba el lugar dónde habían enterrado al apóstol decapitado que habían
traído de Oriente, para darle sepultura en la tierra donde había predicado el
evangelio nueve siglos atrás.
Paio piensa que debería partir de
inmediato a dar la noticia al obispo de Iria Flavia, pero sentía un mareo
tal que no le permitía ponerse en pie.
Entonces recordó la nueva seta que
había encontrado por la tarde, y que había mezclado con las hierbas de la cena.
Aunque solo había añadido una pizca, el dichoso hongo le había sentado fatal.
«No volveré a comerla nunca más»,
sentenció.
Con enorme esfuerzo, consiguió
levantarse y buscar entre sus hierbas las precisas para aliviar su malestar.
Las masticó y se echó a dormir, pues era lo que necesitaba antes de emprender
el camino.
Durmió más de la cuenta. Al amanecer ya
había olvidado el excepcional suceso de la noche anterior. Tiró las setas sobrantes y rezó hacia
Oriente, antes de salir en busca de alimento para el almuerzo.
Adiós al año santo compostelano y al camino de Santiago. Un desastre religioso, costumbrista y hasta económico, je,je.
ResponderEliminarUn abrazo.
Pues sí, Josep. Lo que podría cambiar el cuento con una decisión tan simple.
EliminarUn abrazo.
Interesante punto jonbar. Gracias a que Paio no pensó que pudieran ser las setas las que le causaran las visiones. Y se me ocurre a mí otro Y si... ¿Y si... toda la tradición del Camino y demás parafernalia se debe a una intoxicación de setas alucinógenas?
ResponderEliminarUn beso.
A saber, Rosa. ¿Lucecitas y voces? Es todo muy sospechoso...
EliminarUn beso.
Hola, Carmen. Un micro muy visual y muy bien ambientado. Muy buena ucronía.
ResponderEliminarGracias, Marta. Quizás ser gallega me ayuda un poco a plasmar la esencia del monte.
EliminarUn saludo.
Excelente, plasmas perfecto cómo un pequeño detalle cambia todo. Saludos!
ResponderEliminarMuchas gracias, Ana. El rumbo de la historia es cuestión de decisiones.
EliminarSaludos.
Pues menos mal que no se tomó las setas porque nos habríamos quedado sin una de las obras de la arquitectura más bonitas del mundo. Y también sin el Camino de Santiago, en todas sus variantes, algo que recomiendo hacer porque es toda una experiencia.
ResponderEliminarUn saludo.
Totalmente de acuerdo, Kirke. Santiago es especial, y el Camino una experiencia que va más allá de la mística. Eso es lo que hace que perdure en el tiempo.
EliminarUn saludo.
Hola Carmen
EliminarOriginal el punto Jonbar que has escogido, no se trata de un personaje muy conocido pero sin embargo su actuación tuvo mucho impacto en el desarrollo de la Historia. Sería una pena no poder ver hoy en día la preciosa Catedral de Santiago de Compostela. Un abrazo.
Hola, Carmen. Muy original tomar una tradición y cambiarle la historia. El argumento de los bonguis me parece muy ingenioso, eso de las alucinaciones es lo que tienen. y el lavado de estómago cambia la historia, esa sí real, y de qué manera: Santiago y cierra España. Estupendo micro. Un abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias, Isan. La verdad es que el argumento de la leyenda es tentador, para resolver así la ucronía del reto.
EliminarUn abrazo.
Me ha encantado el uso de la retranca, algo que define el humor gallego y que gracias a la magia de tus letras crea la ucronía a partir de la ingesta de la «pócima alucinógena», pura y sana como una manzana.
ResponderEliminarBromas aparte, me ha encantado tu microrrelato. También me congratulo de que este santo ermitaño colaborase a crear semejante obra arquitectónica y que más tarde Alfonso III mandara construir la actual catedral compostelana.
Un abrazo, Carmen.
Gracias, Estrella. Por aquí de pócimas sabemos un rato: licor de hierbas, queimada, crema de orujo, licor café... Claro que para un eremita del siglo IX, era más sencillo conseguir setas.
EliminarSantiago es Arte (algunos dicen que hasta la lluvia lo es).
Un abrazo.
«Deberías hacer el camino de Santiago». Gracias por intentar salvarme de esto, pero me tocará hacerlo en algún momento. Muy buen relato y bien escrito. Un saludo
ResponderEliminarNo dejes de hacerlo, si te apetece. Es una experiencia dura, en lo físico, y gratificante en muchos otros aspectos.
EliminarUn saludo.
Hola, Carmen. Me ha encantado tu micro. Es curioso cómo una simple indigestión puede hacer que cambie la Historia. La frase "Tira las setas sobrantes y reza hacia Oriente" me parece genial, ejemplificando muy bien el punto Jonbar que se describe con este relato: ¿y si una oportuna indigestión hubiese hecho que el ermitaño Paio no hubiese informado de la visión celestial? Un abrazo.
ResponderEliminarHola, Beri. Pues sí, una inoportuna indigestión nos hubiese hurtado de uno de los eventos religiosos más influyentes, en la historia y la cultura de esta parte de Occidente.
EliminarUn abrazo.
Hola, Carmen. Buena recreación alternativa de este personaje y mejor narrada. Igual el consumo de estas setas ha sido la Musa de algún otro pasaje mágico, pero como como no es asunto mío mejor no me meto.
ResponderEliminarSaludos 🖐🏼
Ya te digo, JM. Setas y pócimas mágicas habélas hailas, en todos los puntos cardinales.
EliminarSaludos.
Este es el más claro ejemplo de como el aleteo de una mariposa aquí puede producir un huracán allá. Genial propuesta, y un cambio que trastocará los cimientos de la gran parte de la historia de España y parte de Europa.
ResponderEliminarMuy bueno.
Un abrazo.
Gracias, Pepe. La propuesta del micro de este mes está siendo un regalo general, para lectores y narradores. Un simple "y si..." pudo cambiar el rumbo de la humanidad.
EliminarUn abrazo.
Hola Carmen,
ResponderEliminarTengo que confesar que no sabía cómo se habían descubierto los restos de la tumba del apóstol Santiago, así que no solo me ha gustado tu relato sino que he aprendido.
Lo has hilvanado con mucha gracia y me ha resultado una lectura fácil y fresca.
El camino lo tengo pendiente, me lo he dicho a mí misma varias veces porque adoro Galicia y porque me apetece... A ver si acaba la pandemia.... Un abrazo
Me alegra que este reto sirva para entretener, al tiempo que recogemos información que desconocíamos. Me está pasando eso mismo con muchas de las propuestas que se están compartiendo en el grupo.
EliminarLa pandemia será historia en tiempo breve (ojalá), y el Camino estará siempre aquí, esperando los pasos de los peregrinos. También los tuyos, para que disfrutes de la experiencia.
Un abrazo, Matilde.
Así que la ingesta un hongo alucinógeno cambió el destino de Santiago y cierra España. Si es que hay que tener cuidadito con lo que se come.
ResponderEliminarEn serio Carmen, un punto J decisivo y original, aunque de digestión peligrosa.
Enhorabuena.
Eso es, Isabel. Los secretos de los bosques son insondables...
EliminarUn abrazo.
Hola Carmen, leer tu micro ha sido un refrescante regalo, aunque nunca he pisado España, si he escuchado mucho del Camino de Santiago, incluso hace unos cuantos años una amiga me invitó a acompañarla, lamentablemente me negué por los compromisos familiares, nunca había dejado mi familia y 40 días me parecían demasiado, y tan lejos (soy de Rep. Dominicana y aquí vivo), al final ella fue y a la semana no aguantó hacerlo sola y se regresó a Miami donde vive desde hace muchos años.
ResponderEliminarMuy buena e instructiva tu aportación, y ya lo creo que un factor que pudiera parecer insignificante, al pasar los años se convierte en la llave mágica que abre simultáneamente muchas puertas.
Que pases un buen fin de semana.
Hola, Halorina: La experiencia del Camino es muy recomendable, pero en la vida no todo es factible. Lamento que tu amiga se haya rendido; hay que estar preparados física y mentalmente, y sobre todo, tener en cuenta que es un ejercicio de resistencia en todos los aspectos, para el que hay que entrenarse bien antes de emprender el reto.
EliminarMe alegra que te haya gustado este micro. Buena semana.
Hola Carmen. Te confieso que no sabía la historia tras la catedral de Santiago. Me ha parecido muy interesante.
ResponderEliminarHas descrito el escenario donde se mueve el eremita Paio con absoluta maestría. ¡Hay que ver cómo hubiera cambiado la tradición cristiana sin esas setas de tan mala digestión!
Un abrazo enorme.
Hola, Bruno. Muchas gracias.
EliminarMe alegra que este reto sirva para dar a conocer la leyenda de la que parte el inicio de un hecho histórico, que ha sido la creación de un lugar de culto y peregrinaje que es Historia hasta la actualidad (2021 es Año Santo Compostelano con derecho a prórroga por la pandemia, por lo que el año 2022 tendrá indulgencia plena para los peregrinos creyentes, y esto también es histórico).
Un abrazo.
¡Hola, Carmen! Magnífica ucronía que cumple con los dos requisitos: un micro que plantee una realidad alternativa y que el hecho nos haga aprender un poquito de Historia. En mi caso, desconocía completamente que ese fuera el origen de la catedral de Santiago, así que la lectura me enriquecido por partida doble. Un fuerte abrazo!!
ResponderEliminarHola, David. Tu reto ha sido un regalo. Como comento en la respuesta a Bruno, este 2021 es Año Santo, por lo que enseguida tuve clara la ucronía.
EliminarAdemás me alegra comprobar la acogida de la leyenda, por lo que he añadido un enlace al final del micro, donde se puede conocer más sobre Santiago de Compostela.
Un abrazo gallego.
Hola, Carmen.
ResponderEliminarComo algunos/as compañeros/as, no conocía la historia (precisamente estoy leyendo ahora "El manuscrito de barro", que transcurre en el Camino) y debo decir que me ha encantado tu ucronía. Describes con esmero la escena, lo cual, sin duda, nos transporta directamente a aquel instante y, además, relatas el momento con sencillez y precisión. ¡Felicidades!
Un abrazo desde la Buhardilla de Tristán.
Muchas gracias, Javier. Tomo nota del libro para una próxima lectura, y te agradezco el abrazo desde un sitio tan agradable, como es la Buhardilla de Tristán.
EliminarUn abrazo.
Hola amiga Carmen, ¿Qué va a pasar ahora con ese camino de Santiago? Sabes, no tenía ni idea como se gestó tal hecho, así que me ha fascinado este momento y además, comiendo setas y todo, vaya. Gracias. Un besote grande.
ResponderEliminar¡Hola, Emerencia! Por fortuna el Camino sigue haciéndose año tras año, con los pasos de los valientes, sufridos y entregados peregrinos de todo tipo y condición. Luce, y seduce, en una época en la que se ha puesto en valor por todo lo que mueve.
EliminarUn beso.
Y nos hubiéramos quedado sin ruta compostelana ni un Santiago matamoros que presentar en batalla contra el infiel. La pizca de seta alucinógena vino bien para el turismo y el merchandising nacional.
ResponderEliminarEs curioso comprobar como en muchas de las ucronías leídas hasta ahora, hay un componente religioso imperante.
Te quedo original; ya lo creo.
Un abrazo.
Pues sí, Francisco. Este reto está siendo una maravilla para comprobar cómo podemos cambiar muchas cosas históricas con un simple detalle.
EliminarUn abrazo.
Hola, Carme, me ha encantado. No conocía la historia del eremita Paio. Ha sido un placer encontrármelo. Las descripciones fantásticas, el ritmo fluido, las señales divinas y las setas alucinógenas. ¡Muy bueno, sí señor!
EliminarHola, Pilar: el encanto de este reto es comprobar cómo somos capaces de inventar un destino distinto en la Historia, con un simple cambio de un hecho, y al tiempo descubrir acontecimientos históricos o biográficos que desconocíamos.
EliminarUn saludo.
Me gusta la forma que te ingeniaste para cambiar el rumbo de esta leyenda. Por suerte es solamente una ucronía, ¿cierto? O los peregrinos podrían haberse quedado sin dar el abrazo al Apóstol. ¡Me encanto, es genial!
ResponderEliminarSaludo
Pues sí, Yessy, menos mal que solamente es una sencilla ucronía. No seré yo quién eche por tierra tantas generaciones de peregrinos emocionados al abrazar al Apóstol.
EliminarUn saludo.
Pues no está el país para andar deshaciéndonos de nuestra herencia arquitectónica así por las buenas, por muy alucinógenas que estén las setas.
ResponderEliminarSin duda una muy buena ucronía. Probablemente hacer desaparecer el camino de santiago cambiaría la faz de todas las tierras que cruzó en la meseta norte, la cornisa cantábrica y la vía de la plata.
Me ha gustado el micro. un abrazo.
Por supuesto que no estamos para derribos, Carles, y menos de tal magnitud.
EliminarUn abrazo.
Hola Carmen, me atrapó el relato, viví por un momento esa visión, gracias a tu bella narrativa, habría cambiado la historia medieval, habría influido en el proceso de la "reconquista" y quien sabe cual sería el mapa de España hoy día, un punto Jonbar muy interesante por sus impredecibles consecuencias, además de las de dejarnos sin camino de Santiago, me ha encantado¡¡ un Abrazo
ResponderEliminarGracias, Mik. Como gallega (y caminante) me alegra que el Camino siga siendo cuidado en la actualidad.
EliminarUn abrazo.
Muy acertado dado el año Santo 2021.
ResponderEliminarEsa seta fue la clave para olvidarlo todo.
Muy buen secuenciada toda la escena.
Te felicito.
Un abrazo Carmen
Puri
Hola, Puri:
EliminarJusto la idea del relato me surgió de que este 2021 es año Santo, y esta vez además será en dos años seguidos.
Un abrazo, paisana.
Hola, Carmen, muy divertido el contexto en que planteas que se dio la visión. No conozco el Camino de Santiago ni la catedral, pero entiendo que hubiera sido una gran pérdida cultural. Muy buen punto jonbar.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias, Mirna. Desde luego, la pérdida sería inmensa en muchos sentidos.
EliminarUn abrazo.