Había una vez un cerdito, sonrosado y caprichoso, que
metía los hocicos en territorios de otros, buscando valiosas trufas que cotizaban
en bolsa para pagarse las fiestas en sus mansiones inmensas.
Contaban los mentideros que de joven el marrano comía
tiernas gacelas. Por eso, al hacerse viejo, quiso dominar la selva para comer a
su antojo sin que nadie le tosiera.
Una piara de cochinos, con caudales a raudales,
compraban favores al lobo que esperaba agazapado a que pasasen las niñas que
iban con la cestita a llevarle la merienda a la querida abuelita. Con tretas
las engatusaba para el chancho que pagaba.
Tras la maleza escondidos, cazadores de tesoros
tomaban notas del cuento, esperando el momento de rentabilizar el negocio
desvelando el gran secreto.
Con el tiempo, el Cerdito quiso ser el rey del mambo,
insuflando malos vientos en todas las coordenadas donde hubiese tierras raras,
con la ayuda inestimable de colegas complacientes que contentaban al bicho sin
importarles el precio que costase el capricho.
Cerdos cómplices soplaron sobre casas sin tejado y las
paredes de barro.
Sobre el lecho del desastre, el magnate de los puercos
dibujó un paraíso. Con gorrinos amiguitos construiría
ciudades de lujosos edificios que lucirían lustrosos el oropel vanidoso que ensalzaba
sus dominios.
Feliz, el Guarro insaciable movía con brío el tocino
al son de la monedita que caía en su bolsillo.
Mientras, los afligidos esperaban con anhelo que el
bicho se atragantase con zumo de caroteno antes de que llegase el
infierno.
© Carmen Ferro.1/26
Conociendo al famoso chancho, no hace falta ni conocer quien se le pone por delante, para ponerse uni de su lado. Aunque sea moralmente porque para otra cosa no sirve.
ResponderEliminarUno gana las elecciones y luego tiene poder abdoluto 4 años. Así que cuidado con a quien votais.
Abrazooo
Exacto, Gabiliante. Un abrazo.
EliminarMuy divertido, jaja. De rabiosa actualidad internacional.
ResponderEliminarGracias, Fernando. Mejor contar la actualidad desde la sátira y el humor aunque la realidad nos estremezca.
EliminarEl relato lo dice todo, buena mezcla de cuentos. Y de no tanto cuento. Un abrazo Carmen.
ResponderEliminarGracias, Ainhoa. Un abrazo.
EliminarTremendo, Carmen. Una sátira social cargada de ingenio y con una crítica de lo más actual.
ResponderEliminarGracias, Marta. Cuando vi la propuesta del reto, ya tuve claro el cuento que me iba a inspirar.
EliminarMuy bueno Carmen con su toque de actualidad y critica.
ResponderEliminarTe felicito muy bien llevado el tema.
Un abrazo
Puri
Gracias, Puri. Un abrazo atlántico.
Eliminar¡Hola Carmen! Una sátira social muy buena. Con la complejidad además de hacerlo en verso y buscando rimas. Tiene tanto de verdad que da miedo, aunque como bien has dicho en un comentario más arriba, mejor contar la realidad desde el humor.
ResponderEliminarUn saludo.
Hola, Rocío. Cierto, lo que está pasando es espeluznante.
EliminarUn saludo.
Hola Carmen, me ha gustado tu sátira y creo que ya todos conocemos a ese chancho asqueroso. Muy buen aporte, con mezcla de relatos y actualidad. Te felicito.
ResponderEliminarGracias, Ana. Además, es un riesgo nombrar al chancito...
EliminarHola, Carmen. A quien le quepa el saco que se lo ponga... Excelente fabula-satira.
ResponderEliminarUn abrazo
Gracias, Mirna. Un abrazo.
EliminarHola Carmen! Me ha gustado mucho tu cuento, sobretodo el tono y la forma poética que le has dado! Je je! Y es que hay mucho gorrino suelto, ja ja! Un abrazote!
ResponderEliminarMe alegra que hayas disfrutado el cuento, Marifelita. Un abrazo.
EliminarHola Carmen. Vaya tío más Tramposo, aunque es cerdo y no oso. Hay para todos en tu sátira, incluidos, creo adivinar, l@s mandamases que desde el otro lado del charco se bajan los pantalones ante sus bravuconadas. Muy actual y certera. Un abrazo.
ResponderEliminarNo lo has podido describir mejor Carmen, el cerdito se ha hecho el amo y no hay cerdo le tosa. Me ha encantado leerte.
ResponderEliminarUn abrazo.