lunes, 5 de octubre de 2020

DILES QUE APAGUEN LA LUZ

 

 La participación en el Concurso Tintero de Oro. En un relato de 900 palabras, la historia de un psicópata contada en primera persona. 







    Siete y diez de la mañana, domingo 4 de septiembre de 1987.

Otra noche que no pude dormir. Horas y horas con los pensamientos en espiral, esperándola.

Sé que es ella desde que escucho ladrar al perro del vecino. Lo trata con mimo y aun así la delata. Abre la puerta despacio. Me hago el dormido, como ayer, y como todas las madrugadas desde hace casi un año.

No me gusta su trabajo. Lo sabe. No lo deja porque le encanta fastidiarme. Me engaño, ojalá fuera eso. No es por mí, es por ese cantante de karaoke que la trae a casa y la deja en la esquina de la otra calle.

            Se creen que soy tonto. Inocentes. Van de listos y piensan que me engañan.

Ahora va al baño. Es lo primero que hace cuando llega. Eso y caminar de puntillas para no despertarme.

El agua de la ducha me mata. Escucho como lava las huellas unos dedos que no son los míos. De unos besos que…

Me levanto y voy a verla.

—Perdona, amor, no quería despertarte —se disculpa—. Vengo reventada. Imagina, el bar a tope hasta las tantas. Una noche agotadora.

No contesto nada y vuelvo a la cama. Si imagino más reviento. La reviento, digo.

Encima me toma por imbécil.

Hace poco me diagnosticaron un síndrome de esos raros. Dicen que la química de mi cerebro no funciona bien y me dan pastillas. Algunas veces las tomo; otras no me da la gana y las tiro por el váter. No me dejan ser yo.

Ella tampoco es imbécil y me ha pillado. Trató de explicármelo, pero no me va a convencer. Nunca. Los cuernos no me salen del cerebro, me los pone ella.

—Por eso te montas esas películas, Roberto. Deberías salir más, hacer deporte, o algo. Hablar con gente… Siempre en la consola, jugando. ¡Sal, airéate! Pero nada… ¡tú sigue ahí, dale que dale!

Su teoría me ofende. Me calienta, me saca de quicio. Por eso le grito:

— ¡No estoy enganchado, joder! Me siento solo, abandonado. ¡Desde que trabajas ahí no me haces ni puto caso!

La muy hipócrita siempre intenta calmarme. Todo es por su culpa. Disimula bien, pero no me engaña.

Se lava los dientes. Mete la ropa en la lavadora. Si cree que así limpia las pruebas y la conciencia, va lista.

Ya me da lo mismo con quién se acueste, lo que de verdad me fastidia es que no se levante conmigo. Aquí, en nuestro lecho conyugal ¡Joder! Tampoco le costaría demasiado venir a darme un beso antes de desayunar sola, ¿no? Y meterse conmigo en cama alguna vez, para poder hacerme el dormido mientras ella juega a despertarme, como antes. Con esas caricias tan frías como sus pies helados.

¿Tanto pido?

Pero no. Ella a lo suyo. De la ducha al sofá… para no despertarme.  Hoy quiero que venga a la cama. Estoy empeñado. La animo por las buenas: 

—Ay, Luisa, Luisa… Que no soy tonto, mujer… Anda, ven... Disimula un poco, cariño. Acuéstate en la cama, que hace frío y las sábanas están calientes.

Se hace la sorda. Me obliga a ir a buscarla.

— ¡Que te vengas, coño! —La sujeto del brazo. Se resiste.

¿Tanto le cuesta seguirme el rollo?  Despertarme, sorprenderme… Quitarme la camiseta, desnudarse despacio. Dejar que la bese con rabia, morderle los labios, vaciarle la boca de los besos del otro… Hacerle el amor, aunque ella diga que no le apetece.

Está cansada, debería entenderlo. Imagina, dice…

—Sé que estás cansada, cariño… ¡¿Imagino cómo te acuestas con el estúpido ese?! ¡¿Imagino?! ¡¿Para mí estás cansada?!

Voy a vaciarla de él por completo.

Ahora sí está agotada. Apenas tiene fuerzas para sujetar el móvil y un hilo de voz para enviarle un mensaje a su hermana: «Llama a…» No termina, pero sabe que hoy llamará a la policía. La semana pasada no lo hizo. Se arrepentirá toda la vida.

— Me pones nervioso, Luisa… Te haré caso: tomaré todas esas jodidas pastillas que guardo en el baño.

Ya oigo las sirenas. Me estoy mareando. Ella ya descansa, tirada en el suelo de nuestro cuarto.

Pobre, mi Luisa… La quiero tanto… pero a ella se le olvida.

Intento aguantar despierto, solo hasta que entre mi cuñada para oírla chillar como una hiena. No la soporto, es igualita a su madre, que en paz descanse.

Ese secreto me llevo a la tumba. La vieja, una santa para todos (¡hipócritas!), era una alimaña adicta al café. Murió de un infarto, la muy jodida. Hipertensa y amiga de la cocaína. Una taquicardia bestial. Ella sabía que no debía, yo solo la mimaba. ¡Qué mala suerte! Pobrecilla mía, si viese en lo que se ha convertido la zorra de su hija…

Mírala, en el suelo y medio desnuda. Se va a resfriar.  Ya tose. ¡Joder!  Estoy a punto del desmayo y no puedo ir a taparla. Se le ve el culo, que es lo que le gusta. No debería preocuparme.

— ¡Tápate! —le grito.                         

Ni caso. Es una exhibicionista.

—Todo este follón nos lo habríamos ahorrado si desayunases conmigo de vez en cuando, cariño… si vinieses a la cama cuando te… Qué sueño tengo… ¡Luisa, diles que apaguen esa luz, coño!  Quiero morir tranquilo.

*************

Viernes, 5 mayo de 1997. Son las doce en punto cuando abandono este psiquiátrico de mierda. Sin ella me sobra la vida.

 ¿Dónde estará el puente?

 

                                                         © Carmen Ferro.




 


58 comentarios:

  1. Gracias, Carmen, por participar con este relato en el concurso dedicado a Jim Thompson y su 1280 Almas. Un fuerte abrazo y suerte!!

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    1. Gracias a ti, David, por la convocatoria y el esfuerzo de motivación que pones en cada reto. La suerte es participar en este grupo.
      Un abrazo.

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  2. ¡Uf, Carmen! ¡Cómo duele este relato! Tristísima realidad que has sabido contar muy bien desde la mente del asesino. Mucha suerte en el Tintero.

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    1. Gracias, Marta. La frontera entre la enfermedad mental y la maldad en ocasiones es demasiado porosa.
      Un saludo.

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  3. Excelente ritmo Carmen en ese soliloquio tremendo que va del odio a lo que quedó del amor, de la locura a la ilusión de lo racional. Te felicito. Un abrazo

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    1. Gracias, Juana. Esta vez el reto es un poco más complejo por el perfil del personaje.
      Un abrazo.

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  4. Estoy convencida, Carmen, de que este relato será un firme candidato al pódium de tintero. Contado con solvencia narrativa desde la mente perturbada del sujeto paciente y ejecutor, un cuaderno de ruta castrante para quienes con él conviven y para el propio obseso.
    Ya ves que me ha gustado mucho, Carmen.

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    1. Gracias, Tara. Tu comentario es muy motivador, aunque sé que el listón es alto. El reto ha sido permitir que un psicópata entre en mi mente, y si además convence, ya me doy por satisfecha.
      Un abrazo.

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  5. Me gustaría subrayar el ritmo que has logrado crear con esa justa medida de frases cortas y diálogos impactantes.
    Se trata de una historia hipnótica que se lee de un tirón e intercalando espacios de tiempo, discurriendo por un pasado y finalizando en el presente para dejar claro la psicopatía que padece dicho protagonista.
    Coincido con la valoración de Isabel, tu relato va a estar entre los mejores ¡enhorabuena!
    Un saludo.

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    1. Gracias por tu generoso comentario, Estrella.
      Un abrazo.

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  6. Como dice Estrella, yo también destaco ese ritmo y el buen balance entre la introspección y el diálogo. También me gustó la tensión, ya desde el principio se va palpando y continuas alimentándola poco a poco y de manera creciente para explotar al final. Un muy buen relato, duro y muy crudo. Has sabido transmitir esa mente asesina a la perfección.
    Suerte y un abrazo!

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    1. Gracias, Pepe. Confieso que ha sido un relato que vino así, sin rebuscar al argumento. La historia fluyó y me dejé llevar.
      Un abrazo.

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  7. Un cerebro verdaderamente trastornado que distorsiona la realidad. Llamémoslo esquizofrénico o psicópata, pero el caso es que lleva su enfermedad hasta las peores consecuencias para los que le rodean. Lástima que no hubiera ingresado en un psiquiátrico mucho antes. Casos como este encontraríamos en la vida real. Muy buen relato, tanto por su forma de narrarlo como por su fondo.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por tu valoración, Josep. La triste, y dura, realidad es que los psicópatas casi nunca son conscientes de su problema, y no se dejan ayudar. Se llega tarde demasiadas veces.
      Un abrazo.

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  8. Has conseguido un perfil muy acertado de un psicópata maltratador obsesionado con sus fantasmas y volcando toda la frustración en su pobre esposa que presiento es inocente de esos pensamientos reiterativos de su pareja. No llego a saber si ella muere pero lo de la confirmación por parte del personaje que está cerca del puente me consuela un poco, imaginando qué es lo que quiere hacer.
    Suerte, un abrazo.

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    1. Gracias por el comentario, Francisco. Los psicópatas suelen camuflarse bien en lo cotidiano, y mejor aún en la intimidad de lo doméstico. Historias que casi nunca terminan bien.
      Un abrazo.

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  9. Enhorabuena Carmen, uno de mis candidatos! Saludos!

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    1. Gracias, María José, eres muy generosa. El nivel competitivo es alto, pero intento mejorar a cada reto que se plantea.
      Un saludo.

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  10. Enhorabuena Carmen, me ha encantado el relato que se mueve por el sutil filo entre la enfermedad mental y la perversidad.
    Mucha suerte!

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    1. Gracias, Toño. La barrera a veces es muy sutil, es cierto.
      Un saludo.

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  11. Me encantó leerte, Carmen. Me parece un retrato muy bien logrado. El ritmo, las obsesiones, todo, hacen que sea muy creíble.
    Un abrazo

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    1. Gracias, Mirna. Me alegra saber que el resultado haga que la historia resulte creíble para el que la lee.
      Un abrazo.

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  12. Saludos Carmen
    Hasta ahora lo mejor que he leído, con la dosis precisa de tensión. Una narrativa con un andamiaje firme y de buen gusto. La trama es cruda pero bien balanceada para no cansar al lector, Te veo en el pódium. Felicidades.

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    1. Gracias, Alfredo. Tu comentario es muy generoso.
      Un saludo.

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  13. Hola Carmen
    la locura en persona. Menudo protagonista.
    Alternas momentos de locura de fantasía y de realidad de forma magistral. Me ha encantado.
    Abrazos y suerte

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    1. Gracias, Paola. Es motivador saber que el relato está siendo bien acogido.
      Un abrazo.

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  14. Hola, Carmen. Con una persona como la que has descrito no hay nada que hacer. Cada vez acaban más convencidos de su paranoia por mucho que les razones. El relato refleja acertadamente este estado anímico, ahí está el mérito por el que hay que felicitarte. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias, Isan. En realidad es así. Ven los hechos desde una perspectiva propia y egoísta, y no quieren, o no pueden, verla de otra manera.
      Un abrazo.

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  15. Hola Carmen. Un relato duro y realista el que nos traes. En muchas ocasiones, más de la que creemos, el mal se haya tras una enfermedad mal tratada. A lo mejor, si dejáramos de mirarnos el ombligo y nos preocupáramos por lo que les pasa a los demás, la historia sería distinta.
    Un saludo y mucha suerte en el concurso.

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    1. Gracias, Bruno. Un buen apunte tu comentario sobre la salud mental. Las enfermedades mentales, y su tratamiento por parte de la sociedad y la sanidad, siguen siendo una asignatura pendiente. El estigma hace que, tanto el enfermo como el entorno próximo, lo traten de llevar en la intimidad. Desafortunadamente en muchos casos se llega tarde y mal.
      Un abrazo.

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  16. Muy bueno tu relato Carmen con un ritmo trepidante y un final sobre ese puente que nos hace pensar en una decisión muy estudiada para poner fin a su atormentada vida
    Te felicito por la forma y el fondo del relato. Suerte vecina ji ji ji
    Un abrazo
    Puri

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    1. ¡Hola, Puri! Una grata sorpresa enterarme de que estamos en el mismo paraíso. Las fotos en tu blog me dieron la pista.
      Gracias por el comentario. Sí, tipos así mejor que dejen de existir.
      Un abrazo.

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  17. Hola, Carmen
    Tu relato es toda una locura con la frenética sucesión de eventos y el rol que interpretan sus personajes. No podía dejar de imaginar a ese pobre tipo atrapado entre esa "infidelidad" de la novia.
    Un saludo

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    1. Hola, Jessykan. De personajes locos vamos sobrados en este inicio de temporada del Tintero. Como el dicho "cada loco con su tema", al protagonista de mi relato se le dio por ese tan común, los celos.
      Un saludo.

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  18. Muy buen relato, amiga Carmen, muy bueno. Me ha encantado el tempo tan adecuado que le has impreso y ese final tan parco en palabras como contundente, ¡enhorabuena!
    Te envío un fuerte abrazo y el deseo de mucha suerte en "El Tintero".

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    1. Muchas gracias, Patxi. Me alegra que te guste el resultado del relato en su conjunto. La suerte ya la tuve al encontrarme con este grupo creativo donde el nivel es muy bueno. Siempre estoy aprendiendo de los mejores.
      Un abrazo.

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  19. Hola Carmen, creo que ese enfermo lo haces muy vívido en tu relato. Una historia que hubiera sido diferente y se hubieran evitado muchos pesares con la medicación, y que al final por la medicación acaba terminando con su vida el protagonista. Ese final que te deja vacío, sin esperanzas ni para el sano ni para el enfermo. Me ha gustado.

    Suerte en El Tintero.

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    1. Hola, Carles. He intentado reflejar en la historia el drama de la psicopatía en el entorno familiar ¿Maldad o enfermedad? La línea es muy fina, y la realidad muy dura.
      Me alegra que te haya gustado. Gracias por el comentario.
      Un saludo.

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  20. Buen relato. Un final abierto, muy interesante. Fue un gusto leerte. Saludos cordiales desde Venezuela.

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    1. Muchas gracias, Raquel. Un saludo desde este lado del Atlántico.

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  21. 1987-1997, dos cifras que como un paréntesis abren y cierran el impresionante relato que nos deja sin palabras. La atmósfera que creas, el ritmo en los tiempos, la voz de los personajes y entre medias los pensamientos del protagonista que nos hacen temblar... Sabemos lo que va a ocurrir antes de que pase, pero no la podemos empujar para que escape. ¡Qué impotencia! Qué bien lo has escrito que nos lleva a meternos tanto en la historia que quisiéramos interactuar.
    ¡Felicidades, Carmen y suerte en El Tintero!

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    1. Gracias, María Pilar. Buen apunte, el detalle del intervalo en las fechas. El encuadre de los hechos, en un periodo de tiempo, tiene la intención de enmarcar la historia como la sentencia de una condena.
      Un saludo.

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  22. Hola, Carmen. No es que defienda al asesino, pero esa parte de "me siento solo!" me ha calado hondo. Damos por sentado que al tener que seguir un tratamiento con pastillas que la culpa es de él... y si fuera todo verdad lo que pasa por su mente y el proceder de ella es la causa de su malestar?
    Me gusta la forma en que has descrito los cambios de humor del prota, los detalles de cada personaje y el desenlace inesperado, parecía que se lo llevaba la policía y mira, sorprendes hasta en el final.
    Me ha llegado tu historia, dos besos.

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    1. Hola, Carla. Me alegra que digas que la historia te ha llegado. Trato de mostrar al personaje psicópata, y la atmosfera que se genera en la convivencia íntima con esa persona.
      Como toda historia corta puede tener prismas y aristas interpretativas.
      Un abrazo.

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  23. Hola Carmen. Destacaría el ritmo del relato y la personalidad tan elaborada de tu personaje. La narración da pie a leer la historia sin detenerse ni un instante, poniendo los cinco sentidos al servicio de tus letras y evitando pestañear para no perder la velocidad de la lectura. El final, además, remata el gran trabajo que lo precede, colocando la guinda a un pastel perfecto. ¡Enhorabuena y suerte en el Tintero!

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    1. Gracias, Ulises, tu comentario es muy generoso. Me alegra que te guste el relato en su conjunto.
      Un saludo.

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  24. Menudo tío necesitaba pastillas pero de sosa caústica para tratar de blanquear un poco los pensamientos. Saludos y Suerte.

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    1. Gracias, JM. Una característica de los personajes psicópatas son los pensamientos oscuros. La química solo es una parte de la ayuda, pero generalmente se fía toda la solución a la farmacia.

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  25. Me ha gustado mucho, Carmen. A base de frases cortas consigues dotar de gran ritmo al relato. Has sabido retratar a la perfección a una mente enferma, mezclando pensamientos y diálogos y dejando un final abierto. Muy bueno. Un saludo y suerte en el Tintero.

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    1. Muchas gracias, Jose. Me satisface saber que he logrado transmitir al personaje de la historia.
      Un saludo.

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  26. Las enfermedades mentales suelen jugar malas pasadas pero, para los que nos gusta esto de escribir, son un auténtico filón. Bien narrado, suerte en el concurso.

    Un abrazo

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    1. Hola, David. Es bien cierto lo que comentas, no hay más que leer las historias de los personajes que han surgido en esta edición del Tintero.
      Gracias por el comentario. Un abrazo.

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  27. Un ritmo trepidante para dejarnos el corazón acelerado y ganas de saber qué pasa en el puente. Muy buen relato, Carmen. Enhorabuena y mucha suerte.

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    1. Muchas gracias, Beitavg. El final abierto es un giño a la imaginación del lector.
      Un saludo.

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  28. Carmen, muy buen puesto en Tintero. Te felicito, compañera. Tu relato es bueno de narices.

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    1. Muchas gracias, Isabel. Estoy en el grupo indicado para aprender de vosotros, y eso lo noto a la hora de escribir. Toca seguir avanzando hasta diplomarme en Tinta, da igual el color.
      Un abrazo.

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  29. ¡Enhorabuena, Carmen! Por supuesto que escribiste un estupendo relato digno de quedar finalista.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Estrella. Estar entre los diez primeros es todo un logro, teniendo en cuenta el nivel de los relatos seleccionados. Estoy encantada, satisfecha como un ocho.
      Un abrazo.

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