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Mostrando entradas de diciembre, 2017

CUENTO NAVIDEÑO

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Os voy a contar algo que pocos saben aún, Papá Noel es mi cuñado. Lo siento. Sé que esta noticia puede desilusionar a muchos, pero es lo que hay.
Lo único cierto es que vive en Laponia. Ni es bueno, ni es gracioso; tampoco tiene barba ni pelo. Todo postizo.  La panza sí es suya, bebe cerveza como un cosaco. Debe ser eso lo que le agria el carácter.
Todos los años viene a pasar las fiestas navideñas con nosotros. Con él las cenas de Nochebuena eran un suplicio.  Le regalamos un trineo y unos renos. Ahora es repartidor de correos.🎅

CRÓNICA DE UNA NOCHEBUENA

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Cuentan que en Nochebuena nació un niño en un portal de Belén. El mío tuvo mejor suerte y nació en la cama de un cuarto prestado. Sin mula, ni buey, ni un padre a su lado. Asistidos, como se pudo, por dos compañeras de trabajo al calor de una estufa de gas.
Aquel jueves veinticuatro de diciembre, hacía frío, mucho frío. Yo apenas podía con la panza, y me dolían las piernas a rabiar, pero aún así trabajé el día entero en la cocina de la casa donde servía, igual que todos los días. A cambio techo y comida, un contrato de trabajo legal, que me permitía un permiso de residencia, y un pequeño sueldo que enviaba a mis padres a Perú.
No podía quejarme, la casa era un gran chalet en una urbanización exclusiva, de la que apenas salía dos veces por semana, para verme con otros compatriotas en una iglesia cercana.
Aquella Nochebuena, apresuradamente y antes de fecha, me puse de parto. Nunca oculté el embarazo, tampoco dije a nadie quién era el padre. Para despejar sospechas, tuve que jurarle a m…

ALEGATO EXCULPATORIO

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Señoría, pido la palabra para hacer mi alegato final. Puedo probar mi inocencia, le aseguro que ha sido en defensa propia y conseguiré demostrarlo. Esa noche ellas habían bebido demasiado y lo que cuentan es pura fantasía, como siempre.  Cierto es que estuvimos bailando hasta la madrugada, y confieso que las tenté en varias ocasiones. Sin éxito. Por mucho que haya insistido, no conseguí despojarlas de sus corazas.  Se resistieron, es verdad, pero no usé la violencia. Jamás lo haría, las quiero demasiado, las necesito en mi vida. Sin ellas no soy nadie. Si de algo soy culpable, es de haberlas invitado a la cena de empresa. Se bebieron hasta el agua de los floreros, las muy beodas.  Debí sospechar hace tiempo, que a estas les gusta demasiado el orujo,  si no a ver qué explicación le damos a muchas de las cosas que se nos ocurren al escribir. Porque hay que ver lo que se lee por ahí… No, Señoría.  No se deje embaucar por estas zalameras de palabra suelta. Jamás se me ocurriría forzarlas. Es im…

SUEÑO IMPERFECTO

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Esta noche soñé contigo. Volábamos lejos, donde nadie nos conoce. Tú pilotabas un viejo aeroplano. Yo, a tu lado, me sentía poderosa como un águila sobrevolando el paisaje. El mundo a nuestros pies, sometido al propósito imparable de nuestras ambiciones.
Abajo valles y montes, ríos y campos, bosques y páramos. Arriba solo el cielo azul. Atravesábamos nubes de algodón, y surcábamos el aire entre bandadas de aves, al compás de la banda sonora de John Barry ¡Era tan feliz! Por fin se cumplía mi deseo de ir a África…
Me desperté helada, con las piernas entumecidas. No sentía los pies. Tardé unos segundos en darme cuenta; me había quedado dormida en un banco del aeropuerto. Mi vuelo a Moscú se ha retrasado por causa del temporal. En mi móvil aún suena la música de Memorias de África...
Solamente me reconforta pensar que en Rusia me esperas tú. No hay mejor sueño que terminar este viaje dentro de un abrazo tuyo.

DULCE VENGANZA

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Lo que os voy a decir ahora no pensaba contarlo nunca, pero   este aroma a bizcocho horneándose que inunda mi cocina, me incita. No  puedo resistirme más a la tentación de liberarme ya, de una vez por todas, del dichoso secreto.
Y no porque me atormente la conciencia. No, os aseguro que esa la tengo bien tranquila.   Os prometo que solo lo hice una vez. Un pequeño cambio en los ingredientes que resultó ser una receta exquisita, personalizada y, sobre todo,  efectiva. Mi jefe nos había invitado a todos a cenar en su casa. Un encuentro de esos que ahora están de moda, para confraternizar, mejorar el trabajo en equipo y todas esas vainas, que a mi siguen pareciéndome inútiles,  y que cómo mucho sirven de excusa para emborracharnos y soltar por la boca lo que no está escrito.  Una ocasión perfecta para presumir de su chalet de lujo, con su jardín iluminado, en un barrio perfecto con seguridad privada. Se me presentaba  la oportunidad de agasajar al perfecto idiota ese, en agradecimiento …